Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
A consejo de ruin, campana de madera.
No hay herida que no sane que no sea de otra manera que con el tiempo.
Putas y frailes andan a pares.
Esta bien; pero podría estar mejor.
Buena razón quita cuestión.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
El que no se consuela es por que no quiere.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Hacerte amigo del juez
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
El mal oficial le echa la culpa a la herramienta.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Despacito por las piedras
Madre no hay más que una.
Abril, deja las viñas dormir.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Una palabra deja caer una casa.
Perro no come perro.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
La cortesía exige reciprocidad.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Yo que callo, piedras apaño.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.