Los encargos con dinero no se olvidan.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Bien o mal, casado nos han.
La verdad no peca pero incomoda.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
Barájamela más despacio.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
No acose, que la están peinando.
Donde mores no enamores.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
A dos palabras tres porradas.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
La gota que derramó el vaso de agua.
Cuando dude, no saludes.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Ir de trapillo.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
De pena murió un burro en Cartagena.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
No busques de qué murió quien carne asada cenó.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Buena barba, de todos es honrada.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Amor forastero, amor pasajero.
Lo malo sin maestro se aprende.
Por San Blas, una hora más.
A un traidor, dos alevosos.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.