Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
La verguenza es último que se piedre.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Cuando compartimos, solo ampliamos nuestra capacidad de ser felices.
Hablar con lengua de plata.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Casa sin madre, río sin cauce.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Bueno es caer para más valer.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Cada necio quiere dar su consejo.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
La ignorancia es peor que la corrupción.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Sayo grande, tapa mucho.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
La adoración es una admiración trascendental
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
Dos ladrones tienes en casa tú, el teléfono y la luz.
Lo dicho, dicho está.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.