Manda, manda, Pedro y anda.
Por unos pierden otros.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Ni miento ni me arrepiento.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
A gran prisa, gran vagar.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
A la zorra, candilazo.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Antes de meter, prometer.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Donde no hay, por demás es el buscar.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
El dolor embellece al cangrejo.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
El vino casi es pan.
Baila Antón según le hacen el son.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Une maladie qui vuelve es mortal.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
A cada cosa le llega su tiempo.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
No hables por boca ajena.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.