El que no se consuela es por que no quiere.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
La ira es locura el tiempo que dura.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
El que se apura llega tarde.
Se goza más amando que siendo amado
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Una sola vez no es costumbre.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Cuando no seas preguntado, estate callado.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Donde hay confianza, da asco.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
En vender y comprar, no hay amistad.
A gran salto, gran quebranto.
Demasiada alegría es dolorosa
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Cuerpo descansado, dinero vale.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Me importa un bledo.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Ojo por ojo, diente por diente.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
El lo que se pierde, se aprende.
El mal de tonto, no tiene cura.
El buen pagador no necesita prenda.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.