En casa del que jura, no faltará desventura.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
A caracoles picantes, vino abundante.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Tener el juego trancado.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Años de higos, años de amigos.
Unos tanto y otros tan poco.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Mal hace quien nada hace.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
A carne de lobo, hambre de can.
Cada burro apechuga con su carga.
El que la ley establece, guardarla debe.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Nuestro gozo en un pozo.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Cuanto más primo, más me arrimo.
La familia pequeña, vive mejor.
La confianza mata al hombre.
Jorobas y manías no las curan los médicos.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Toda desgracia es una lección.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
De perdidas al río.
Amor con casada, solo de pasada.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
De comerciar a robar, poco va.
El que aconseja, no paga.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
Detenerse después de probar un poco algo.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.