El uso hace diestro, y la destreza maestro.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
De boca para fuera.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
A mucho hablar, mucho errar.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Disfruta solo los placeres del momento.
Los celos son el amor propio de la carne
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Quien en ti se fía, no le engañes.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Mal viene el Don con la carga de paja.
La duda es la llave del conocimiento.
Pasará, sea lo que sea.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
A preguiça se deu bem.
A liebre ida, palos al cubil.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Dar en el clavo.
El que está a las duras, está a las maduras.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
La fuga puede ser peor que la cárcel.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
No hay atajo sin trabajo.
A veces caza quien no amenaza.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Cada pardal a su espigal.
Poco a poco se anda lejos.
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.