Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Fue sin querer...queriendo.
Le debe a cada santo una vela.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Poco a poco se anda lejos.
De refrán y afán pocos se librarán.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
En el refugio del otro vive cada uno
Nadie da sino lo que tiene.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Canción de la transición.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Detenerse después de probar un poco algo.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Carga la nao trasera si quieres que ande a la vela.
El que la ley establece, guardarla debe.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
La fuga puede ser peor que la cárcel.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Quien amaga y no da, miedo ha.
La libertad no tiene par.
A carne de lobo, hambre de can.
Llave puesta, puerta abierta.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
A los audaces la fortuna les ayuda.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Amor no quita conocimiento.
Cada pardal a su espigal.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Parecer uña y carne.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
El vino, de la verdad es amigo.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.