Cada cual es dueño de su miedo.
Demasiada alegría es dolorosa
La respuesta correcta es la C. (Ante un examen y cuando no tienes ni idea de la cuestión, al libre albedrio).
Pleito y orinal llevan al hombre al hospital.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
En amores, los que huyen son vencedores.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
El comedido sale jodido.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Más ordinario que una monja en guayos.
Por pedir, nada se pierde.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Casa oscura, candela cuesta.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Cada cual en su corral.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
El vino es la teta del viejo.
Para pelear se necesitan dos.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.