El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Para muestra basta un botón.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Principio quieren las cosas.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
La vida es un deber a cumplir
Dos capitanes hunden el barco.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Ama de cura, puta segura.
Come para vivir y bebe para comer.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Jugar al abejón con alguien.
Serás el amo, si tienes la sartén por el mango.
De tal árbol tal astilla.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Peso y medida quitan al hombre fatiga.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
Hacer el primo.
El ladrón juzga por su condición.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Los celos son el amor propio de la carne
Consejos vendo y para mí no tengo.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Burla pesada, en veras acaba.
Uno hizo la calza, y otro se la calza.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Si quieres tener dinero, tenlo.