Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Variante: Dos que se acuestan en el mismo colchón acaban siendo de la misma condición.
Ir de capa caída.
Dios acude siempre.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Mano que te da de comer no has de morder.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Dádivas quebrantan peñas.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
La respuesta correcta es la C. (Ante un examen y cuando no tienes ni idea de la cuestión, al libre albedrio).
Quien envidioso vive, desesperado muere.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
El mal trago pasarlo pronto.
En cada tiempo, su tiento.
No seas mono, porque te bailan.
La abadesa más segura, la de edad madura.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Después de la resaca viene la pleamar.
Del precipitar nace el arrepentir.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Con dinero baila el perro.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Gente de montaña, gente de maña.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Que dulce queda la mano al que da.
Según serás, así merecerás.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.