Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
El que fía, o pierde o porfía.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Madre pía, daña cría.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
A mala venta, mala cuenta.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
De los placeres sin pecar el más barato es el cagar.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
La mala paga , aunque sea en paja.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Del precipitar nace el arrepentir.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
La pobreza no es vicio; pero es un inconveniente.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Libro prestado, perdido o estropeado.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Padecer cochura por hermosura.
A chico caudal, mala ganancia.
Ahí lo tienes, si te condenas, que te condenes.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
¿Qué culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se estaca?
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
Favores harás, y te arrepentirás.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Ley puesta, trampa hecha.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Darle a uno mala espina.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.