Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Vicio no castigado crece desatado
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
Fruta prohibida, más apetecida.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
El daño hecho no tiene remedio.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
La ocasión es la madre de la tentación.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Mujer que se queja, marido que peca
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
O errar o quitar el banco.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
Admisión de delito, relevo de prueba.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Dios castiga, pero no ha palo.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Al mal dar, tabaquear.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
El mal para quien lo fuere a buscar.
El matrimonio es el único error que no debemos dejar de cometer.
Errando errando, se va acercando.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.