Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
Confesión espontánea, indulgencia plena.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
A gran culpa, suave comprensión.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
La noche es capa de pecadores.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
La verdad no peca pero incomoda.
Al mal hecho, ruego y pecho.
A padre avaro, hijo pródigo.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Mejor precavido, que arrepentido.
Errar es humano.
Cabra manca, a otra daña.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Codicia mala, el saco rompe.
Dios nos coja confesados.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Daño merecido, no agravia.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Dios castiga sin dar voces.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Como pecas, pagas.
Los hijos heredan las culpas de los padres
Quien se excusa se acusa.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.