La vida es un deber a cumplir
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Buena crianza no pierde punto.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Cada cual ha de llevar su carga.
Aseada aunque sea jorobada.
El llanto alivia el quebranto.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Siempre ayuda la verdad.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Hijos y mujer añaden menester.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
Pan y vino y carne, a secas.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Hay desgracias con suerte.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Fue por lana y salió trasquilado.
Escatimar y dar a putas.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
Te quiero Andrés, por el interés.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
La lima, lima a la lima.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Dar puntadas.
A consejo ido, consejo venido.
El que del campo viene, cenar quiere.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Burgáles, mala res.
Cuídate del amigo al que has ofendido