Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Buena crianza no pierde punto.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Hijos y mujer añaden menester.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Cada cual ha de llevar su carga.
Aseada aunque sea jorobada.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
El llanto alivia el quebranto.
Siempre ayuda la verdad.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Tal para cual, Pedro para Juan.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
Pan y vino y carne, a secas.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Escatimar y dar a putas.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
Hay desgracias con suerte.
Te quiero Andrés, por el interés.
Fue por lana y salió trasquilado.
La lima, lima a la lima.
Dar puntadas.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
El que del campo viene, cenar quiere.
A consejo ido, consejo venido.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
No comer por haber comido, es bienvenido.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Burgáles, mala res.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.