No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Quién quiere, podrá otro día si hoy no puede.
Ama profunda y apasionadamente.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Eso es como pedirle peras al olmo.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
A nadie le amarga un dulce.
El amor todo lo iguala.
Si amas a alguien, déjalo libre.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Buena razón quita cuestión.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Tras el vicio viene el lamento.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Morir sin perecer, es presencia eterna.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Barba hundida, hermosura cumplida.
El que es pendejo ni de dios goza.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
La hacienda, el dueño la atienda.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
La moda no incomoda.
Nobleza obliga.