Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Agrandado como alpargata de pichi.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Según el sapo es la pedrada.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Con un palo y una caña, hasta las mas verdes caen.
Al agua corriente y al cristal, no se le pega na.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Pan duro, pero seguro.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
Puerco no se rasca en javilla.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Colgar los guayos.
La gota que derramó el vaso de agua.
Abril, uno bueno entre mil.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Buen lector, mal escribano.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Hoy que tengo para pan, ya no tengo dientes.
Una palabra deja caer una casa.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Para cuchillo que corta, no hay carne dura.
De tal jarro, tal tepalcate.
La madera que nace para cuñas no admite pulimento.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
A cazuela chica, cucharadica.
Es como llevar leña para el monte.
Hijo de tigre: tigrillo.
Traes un pedazo de alambre y te llevas una barra.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
La vida del puerco, corta y gorda.