Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
A tres de pelea, enséñales la suela.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Junio brillante, año abundante.
Vicio no castigado crece desatado
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
Más vale la seguridad, que la policía.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
La edad de oro nunca es la presente.
Hacer oídos de mercader.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
Más vale algo que nada.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
No hay medicina para el miedo.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Agua cocida, sabe mal pero alarga la vida.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
A la mujer mala, poco aprovecha guardarla.
Mejor es no prometer que prometer y no hacer.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Aprendo mientras vivo.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Fiar, en Dios y en otro no.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
La verdad no peca pero incomoda.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
Tanto pedo para cagar aguado.
Se llena antes el ojo que el papo.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
A la fortuna, por los cuernos.
Sobre brevas, ni agua ni peras.