El mal que no tiene cura es la locura.
Hay desgracias con suerte.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
El que no ayuda, estorba.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Dar palos de ciego.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Siempre ayuda la verdad.
Hacer pinitos.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
El mundo no va a encontrar huelga por solo decir ?paz?.
Más vale poco que nada.
A fin de año, remienda tu paño.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Buena carrera del buen caballo se espera.
Humano es el errar y divino el perdonar.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
La auténtica ciencia enseña sobre todo a dudar y a ser ignorantes
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
Amar y saber, todo no puede ser.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
La comida reposada, y la cena paseada.
Donde hay orden, hay bendición.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
No hay curva mala pasándola despacio.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
El buen libro de las penas es alivio.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
El que deja una herencia, deja pendencias.