Fortuna te dé Dios, talento no.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Un suspiro es poco alivio.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Quien guarda valores, padece temores.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Come y bebe, que la vida es breve.
No hay atajo sin trabajo.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Lentamente, lentamente, maduran hasta las bananas
Madrastra, madre áspera.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
Si quieres la paz, prepara la guerra.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.