Jugar y perder bien puede suceder.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
El daño hecho no tiene remedio.
La gloria del amante es la persona amada.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
A creer se va a la iglesia.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Mejor caminar con quien se ama que descansar con quien se odia
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Solo nadando contra corriente es posible alcanzar la fuente.
Dame pan y dime tonto.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Caballo de andadura poco dura.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Como quitarle el poto a la jeringa.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Toma y daca.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
En la unión está la fuerza.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.