Quien a uno castiga a ciento hostiga.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
Mejor no menear el arroz aunque se pegue.
Al loco y al fraile, aire.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Es pan comido.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
En la paz y en la guerra, el que matan muerto queda.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Dar una higa al médico.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Buena será tu suerte, si mueres antes de que llames a la muerte.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Hebra larga, costurera corta.
Paso a paso, se va lejos.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Solo como Adán en el día de la madre
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Todavía aguas corren profundamente.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Más cura la dieta, que la receta.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Dame pan y dime tonto.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Con la misma vara que midas serás medido.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
De airado a loco va muy poco.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.