El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Gente castellana, gente sana.
Agua fina saca la espina.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
La burla, para quien le gusta.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
La confianza mató a su amo.
A heredad vieja, heredero nuevo.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
El solo querer es medio poder.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Dar y tejer es buen saber.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
Llevar bien puestos los calzones.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Cargado de hierro y cargado de miedo.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.