Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Campo bien regado, campo preñado.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
A veces caza quien no amenaza.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Agua de Duero, caldo de pollos.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
La pisada del amo, el mejor abono.
No gastes pólvora en gallinazos.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
La ocasión asirla por el guedejón.
Labrador lunero, no llena el granero.