Moza reidora, o puta o habladora.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Toda flor quiere ser fruto.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Cartas cantan.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Cada cual a lo suyo.
Entre menos burros, más choclo.
Cuando la rana críe pelo, serán los cojos buenos.
Casaca mata Carita, Carita mata Casaca y Dinero mata Casaca y Carita.
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
Bailar la trabajosa.
Cada uno tiene su alguacil.
O Corte o cortijo.
Olla chica hace la bolsa grande.
Aun el león se defiende de las moscas.
Parejo como las calles de León.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
A cada puerta, su dueña.
Se defiende como gato panza arriba.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Males comunicados, son aliviados.
El mirón, ¡chitón!.
Variante: Suegra, abogado y doctor, mientras más lejos mejor.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
Mujer pecosa, mujer candela.
Te conozco, pajarito.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Consejo tardío, consejo baldío.
El burro al ratón le llamó orejón.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.