A río revuelto, ganancia de pescadores.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Quiéreme poco pero continúa
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
El agua arruina el puente y el vino la mente
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Ir a amarrar el zorro.
De lo bendito, poquito.
La oveja de muchos, el lobo la come.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
La ruana no es para el primer aguacero
Ahí está la madre del cordero.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Gato gordo, honra su casa.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Es más seguro ser temido que ser amado
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Maestro, El se puede comer la regla.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Perdona el error, pero no lo olvides.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Padre diestro, el mejor maestro.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Un indio menos, una tortilla mas.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
No es oro todo lo que reluce.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Al buen vino, buen tocino.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Lo que fuere sonará.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.