Obra acabada, a dios agrada.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
La suerte es de los audaces.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
De tal jarro, tal tepalcate.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Al asno lerdo, arriero loco.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Aseada aunque sea jorobada.
Más claro, agua.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Indio comido indio ido.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.