El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Dulce y vino, borracho fino.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
A cazuela chica, cucharadica.
Pan ajeno, caro cuesta.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Tronar como un arpa vieja.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Riña de amantes, agua referescante.
A donde va encuentra un problema
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Pensando en pajarito preña'o
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Quien tenga tiempo que no espere
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Quien ríe y canta su mal espanta
Poca cuadrilla, vida tranquila
Leche y vino, veneno fino.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Nobleza obliga.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
Viejo cansado, muerto o corneado.
A gato viejo, rata tierna.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Saber de pobre no vale un duro
Esta vale en oro lo que pesa.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.