Un real de deuda, otro acarrea.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Cada uno habla como quien es.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
A dos palabras tres porradas.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
Dios castiga sin palo ni piedra
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Bueno está lo bueno.
El cantar, alegra el trabajar.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
El que tiene es el que pierde.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
Los dioses ayudan al que trabaja
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Nadie da palos de balde.
Dar un cuarto al pregonero.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Sacar la brasa con la mano del gato.
No es macho quien tiene muchas mujeres, macho es el que se aguanta con una sola.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
¿Qué culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se estaca?
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Al asno lerdo, arriero loco.
El que la deba, que la pague.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
No basta parecerlo, hay que serlo.