No le trata de animal, pero le muestra el ronzal.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
La primavera la sangre altera.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
La sagre es más espesa que el agua.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
El amor lo perdona todo.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Para que no se espante el borrico por delante.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
El toro y el gallo en el mes de Mayo.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
A fuego y a boda va la aldea toda.
El corazón no sabe mentir
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Los cementerios están llenos de valientes.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Besugo de enero vale un carnero.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Más vale maña que fuerza.
A mala leña un buen brazado.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Más perdido que Adán el día de la madre.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Quien nada hace, nada teme.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.