A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Irse de picos pardos.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Todos tenemos pelitos en el culo y no nos los vemos.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
De chica candela, grande hoguera.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Con afán ganarás pan.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Que chulo tu chucho colocho
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Lo bien hecho bien parece.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Te quiero Andrés, por el interés.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Iguales, como cabo de agujeta.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
La prudencia nunca yerra.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Al agradecido, más de lo pedido.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
El ídolo adulado pronto ennegrece
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Según come el mulo, así caga el culo.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.