Cuanto más primo, más me arrimo.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Hay que coger al toro por los cuernos.
El otoño de lo bello, es bello.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Una buena dote es un lecho de espinos
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
De desagradecidos está el infierno henchido.
No hay pero que valga.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
No hay bestia que no brame en su guarida.
A amo ruin, mozo malsín.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Solo como Adán en el día de la madre
Al amigo con su vicio.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
El dolor embellece al cangrejo.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Un hombre puede lo que sabe
No hay peor error que el no reconocerlo.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
De puta a puta, taconazo.