Can que mucho lame, saca sangre.
Ignorante y burro, todo es uno.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Un ruin ido, otro venido.
El que coge la vela es porque es cofrade.
Persevera y triunfarás.
La espina cuando nace, la punta lleva delante.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Quien no se arriesga no conquista
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Donde hay carne, hay hermosura.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Agrada y te agradarán.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
El que a burros favorece, coces merece.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Del uso viene el abuso.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Cada cual es dueño de su miedo.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Todo necio confunde valor y precio.
Confía en lo que ves
Chico pueblo, grande infierno.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Hay que creer, rajar o desastillar.
El interés tiene patas.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
Que cada cual espante sus pulgas.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.