¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Paciencia y barajar.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
Vale más muerto que vivo.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
El mundo critica, pero no mantiene.
Más haces callando que gritando.
Dar lo mismo mugre que jabón.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Al que nace barrigón, es inútil que lo fajen.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
El niño regalado, siempre esta enojado.
Quien nada pide, nada recibe.
Me hizo sudar la gota gorda.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Caldera observada no hierve jamás.
Feria de loco es el mundo todo.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Marido rico y necio no tiene precio.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Dan darán, dicen las campanas.
Cumplidos entre soldados son excusados.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.