Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
El amor es de hermano y no de señor.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Con peso y medida, bien se sobrelleva la vida.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
La costumbre vence a la ley.
Cielo aborregado, suelo mojado.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
La ambición mató al ratón.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Barba remojada, medio afeitada.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
El casado por amor vive vida con dolor.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Caldera observada no hierve jamás.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
Cuerpo descansado, dinero vale.