Buenas acciones valen más que buenas razones.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Los casados, casa quieren.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Costumbre hace la ley.
En casa llena el loco no se apena.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
La experiencia es a veces dolencia.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
Quien mucho da mucho recibe.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Lo que hace Dios es lo mejor.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
El éxito es la realización progresiva de un sueño.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
Cada hombre deja sus huellas.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.