Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Dar al olvido.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
No vale un ardite.
El que con locura nace, con ella yace.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
El motín no se debela, metiéndole más candela.
El amor todo lo iguala.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Yo que callo, piedras apaño.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
O Corte o cortijo.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Cría fama y échate en la cama.
El vino y la verdad, sin aguar.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
El que espera desespera.
Si quieres el perro, acepta las pulgas.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Costumbre hace la ley.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
El amor es el premio del amor
Nadie es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo.