Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
No es mal sastre el que conoce el paño.
La sangre, pesa más que el agua.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
El matrimonio es el único error que no debemos dejar de cometer.
Las prendas de ropa son alas.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Con el callar, vencerás.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Es más feo que carro visto por debajo.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
De la esperanza vive el cautivo.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
Bien convida, quien prestó bebe.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Primero fui yo puta que tu rufián.
El que venga atrás que arree.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.