Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Fingir no es mentir.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
El que mal anda, mal acaba.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
A buen santo te encomiendas.
Barriga llena, aguanta trabajo.
El que afloja tiene de indio.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
Difama, que algo queda.
El papel puede con todo.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
El amor mueve montaña.
Amor por cartas son promesas falsas.
Vale más saber que tener.
Ser el último orejón del tarro.
Nadie es tan viejo que no piense vivir otro año.
Con afán ganarás pan.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Amigos pobres, amigos olvidados
La verdad es de un solo color
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Hacer el primo.
Hay quien no ve su camino.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la visión.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Vivir es morir lentamente.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Hay que hacer de tripas corazones.