No digas no sin saber por qué no.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Pedir más es avaricia.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Solo nadando contra corriente es posible alcanzar la fuente.
Cada tonto tiene su manía.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
La variedad place a la voluntad.
Quien no tiene quiere más.
Nada es bello excepto la verdad
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
El hombre apercibido medio combatido.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
De diestro a diestro, el más presto.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
De todas maneras, aguaderas.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Hay miles de miserias en un solo amor
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
No comas ansias.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
El hablar bien, poco cuesta.
Donde hay caridad, hay paz.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Nadie da lo que no ha.
El hombre pone y la mujer dispone.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
No existen desgracias razonables
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Siempre es mejor el camino más corto.