La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Las armas las cargan el diablo.
Cielo de Junio, limpio como ninguno.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Padecer cochura por hermosura.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Palabra de boca, piedra de honda.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Buena gana de comer, rica salsa es.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Más da el duro que el desnudo.
Marzo se lleva la culpa y Abril la fruta.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Burro cansado, burro empalmado.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Quien se casa, mal lo pasa.
Mal largo, muerte al cabo.
Que chulo tu chucho colocho
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Padre diestro, el mejor maestro.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Alábate pato que mañana te mato.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
La mejor palabra es la que no se dice.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Al pan duro, duro con ello. Y al pan caliente, con aceite.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.