A buen hambre, no hay pan duro.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
El amor es el principio del bien y del mal
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.Proverbios 1:7
Acarrear leña para apagar un incendio.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Lo que es bueno para todos, no es conveniente para ninguno.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
Buscar el mediodía a las 14 horas.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Mujer pecosa, mujer candela.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Tras el buen comer, ajo.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
No busques la amistad de quienes tienen el alma impura; no busques la compañía de hombres de alma perversa. Asóciate con quienes tienen el alma hermosa y buena.
La mano perezosa, pobre es.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Date prisa, pero no corras.
No hay que conejear sin perros.
Entre lo salado y lo soso está el punto sabroso.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
La reputación dura más que la vida.
No hay secreto si tres lo saben.
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Cara de enferma y culo de sana.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Tentar la huevera a las gallinas
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
El que no corre, vuela.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
La confianza mató a su amo.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Más haces callando que gritando.
Deja la bola rodar, que ya parará.