Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Bodas largas, barajas nuevas.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Niña, te aseguro que según tienes la cara tendrás el culo.
Sarna con gusto no pica.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Dando al diablo el hato y el garabato.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Aquel que reconoce la verdad del cuerpo puede entonces conocer la verdad del universo.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
Obras vea yo; palabras, no.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
No hay enemigo chico.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
De los celos, se engendran los cuernos.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Piedra que rueda no hace montón.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.