No hagas bien sin mirar a quien.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
La salud no está en el plato, sino en el zapato.
Malo si izan, y malo, si no izan.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Abril, siempre fue vil.
[inicio del curso].
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
El dolor embellece al cangrejo.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
A Roma por todo.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
La distancia hace a las montañas más azules.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Amigo lejos, amigo muerto.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
El que paga mal, paga dos veces.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
La mujer es gente en la letrina.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Cuanto más se conoce a los hombres, más se admira a los perros.
Hay genios sin educación primaria y, pendejos con doctorado.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Pobre pero honrado.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.