Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Inútil como cenicero en moto.
La sardina y el huevo a dedo.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
En abril, va la vieja a veril.
Vayan las verdes por las maduras.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Detenerse después de probar un poco algo.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Si quieres llegar rápido, ve despacio.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Lo más nuevo y más completo, pronto se torna obsoleto.
No pidas una carga ligera, sino un espalda fuerte.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
No conviertas en amigo al que has vencido
A flores nuevas, afeite perdido.
El que se va no hace falta.
Mujer enferma, mujer eterna.
Dicen que la educación se mama.
Visitas, pocas y corticas.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
Quien dice lo que no siente, miente.
Lo que no se conoce no se apetece.
No siempre huye el que vuelve la espalda
La gente asustada, no ve ni oye nada.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
A la mujer brava, la soga larga.
El ojo es más grande que la barriga.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
Si necesitas una mano, la encontrarás al final de tu brazo.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.