Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Muchas cabezas teñen pelo, pero no todas tienen sesos.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Paciencia y barajar.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Hacerte amigo del juez
Juego de manos, rompedero de ano.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
O la bebes o la derramas.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Pan ajeno nunca es tierno.
Por donde entra la cabeza, todo el cuerpo entra.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Oír campanas y no saber dónde.
Molino cerrado, contento el asno.
Si culo veo, de culo me da deseo.
La verdad sale en boca de los niños.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Amor de amos, agua en cestos.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
No hay que buscarle tres pies al gato.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Donde hay pelo hay alegría.
Hasta los gatos quieren zapatos.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
Estos son polvos de aquellos lodos.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Amores y dolores quitan el sueño.