Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
Amanecerá y veremos, dijo un ciego, y amaneció y no vio.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
La bonita es más bonita, con la cara lavadita.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Oveja harta de su rabo se espanta.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Ido el conejo me das consejo.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Dame rojura y te daré hermosura.
Los frailes en jubón, hombres son.
Dar en el clavo.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Pies fríos, corazón caliente.
Matar dos águilas con una sola flecha.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Idos y muertos, olvidados presto.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Niña, te aseguro que según tienes la cara tendrás el culo.
Volverse humo.
Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Viejos los cerros y reverdecen
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Cada uno con su humo.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
A la luna, el lobo al asno espulga.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.