Padecer cochura por hermosura.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
El que escucha su mal oye.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Amor de asno, coz y bocado.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
A buey viejo, cencerro nuevo.
De la vista nace el amor.
Por los cuernos se agarra el toro.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Primero mis dientes y después mis parientes.
Colgar los guayos.
De cuero ajeno, correas largas.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
De vaca vieja, novilla brava.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Todos tenemos pelitos en el culo y no nos los vemos.
Jodido pero contento.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Donde no hay mata, no hay patata.
Echarle mucha crema a sus tacos
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
El que quiera peces que se moje el culo.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Lagrimas con pan, pronto se secarán.