Como buscar una aguja en un pajar.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Ver para creer.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Confía en lo que ves
Desde torre o azotea, bien se otea.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
A pan duro, diente agudo.
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
En almoneda, ten la boca queda.
La vejez mal deseado es.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Cada pez en su agua.
Lo que se ve, se aprende.
Hay confianzas que dan asco.
Le busca las cinco patas al gato.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Muchas vacas en un sel, están mal y parecen bien.
El que no sabe, es como el que no ve.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Amistades y tejas, las más viejas.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.